sábado, 15 de septiembre de 2012

Marcas y hermanos

A lo largo de mis 20 años de vida, diferentes hechos y personas han ido dejando sus marcas e improntas en mi persona. Gente que se ha ido, gente que sigue a mi lado, buenos momentos, malos también. Todo nos deja alguna marca, por pequeña que sea.

Y ayer tuve uno de esos momentos que sabes que no vas a olvidar en tu vida. De cómo una conversación puede suplir meses de ausencia. Porque muchas veces, con una explicación te vale. 

Bienvenido de nuevo a casa.

Y para mis "hermanas", siempre estaré a vuestro lado. Pase lo que pase. Ahí estaré, defendiendoos a capa y espada, como he hecho durante este tiempo.

Se fue el abuelo, se fue la abuela, quizás nos miren desde alguna frontera lejana...
Hoy más que nunca me acuerdo de vosotros. Y sé que estéis donde estéis me estáis mirando y estáis orgullosos de mí. Os echo de menos. 



PD: Estoy trabajando ya para darle un lavado de cara al blog, espero tenerlo listo dentro de poco.


La lluvia que precede a la tormenta

Sigue lloviendo aquí. Es inevitable. 

Es una lluvia furiosa, que arremete con fuerza contra todo. Enfadada. Triste tal vez. Malhumorada.

Es la lluvia que precede a la tormenta, la rabia antes de romper a llorar. El enfado y el temblor de manos antes de caer presa de un ataque de rabia.

Y sin embargo, lo peor no es la tormenta, es la propia lluvia. Es el indicador que te dice que las cosas no están bien, que hay algo que falla. Al fin y al cabo, las tormentas no duran para siempre, pero la lluvia sí.

Pero, al fin y al cabo, después de la tormenta llega la calma. Aunque solo sea por un tiempo, pero llega. Un atisbo de esperanza, igual que un rayo de sol en un día nublado. A pesar de que desaparezca, siempre habrá un rayo de sol. 

Sólo hay que buscarlo.

martes, 10 de julio de 2012

Cara de gilipollas. O quizás sólo de imbécil. Pero cara de tonta.

Nadie me advirtió nunca lo que significaba tener una relación así. Una relación que duró lo que tenía que durar, una ruptura a la que no quiero buscar culpables. Nadie me advirtió que no puedes amar sin dejar atrás el pasado, y mucho menos olvidar las consecuencias de cada pequeña cosa que hagas. 

Tampoco me contaron que iba a ser difícil, pero que más difícil es superar una ruptura y no seguir pensando en todo lo que ha sucedido meses atrás. No puedo olvidarlo. Y de hecho no lo olvidaré.

7 meses. Se dice pronto. 7 meses en los que ha habido de todo. 7 meses en los que creí encontrar estabilidad.  7 meses que no olvidaré porque han significado mucho para mí.

Sigo parándome a pensar en muchas cosas, y a seguir llorando de vez en cuando. Al fin y al cabo llorar no es malo; aparte de desahogarte eliminas toxinas y te relajas. Pero muchas veces ni llorar me deja tranquila. No me arrepiento de nada, y mucho menos de haberlo dejado. No me arrepiento de haber empezado, de haber hecho el amor con él. Nada, cero. Todo está bien. Pero sin embargo... Hay algo que me duele. No sé lo qué es ni por qué duele. Y quizás es mejor que no lo sepa. 


No quiero saberlo porque muy probablemente empiece a recordar qué pasó con Ángel y con Pablo. Qué pasó con aquellos chicos que me robaron besos y que por unos pocos meses me hicieran sentir una chica feliz. No quiero seguir recordando el daño que nos hicimos mutuamente por no ser valientes y decirnos las cosas a la cara. Por no ser sinceros, por no tener comunicación. Por una tontería como "no me llames así que no me gusta" o "no me mandes tantos mensajes ni toques porque estoy trabajando". Por tonterías como esas tanto ellos como yo nos hicimos daño; herimos de muerte algo que podía haber salido bien


Tengo miedo a enamorarme. Tengo miedo a ser o demasiado sincera o a callármelo todo. Tengo miedo de seguir haciendo daño. Dicen que de la experiencia se aprende y que de los errores también, pero parece ser que yo no. Que he vuelto a caer en lo mismo, a enamorarme demasiado rápido. O simplemente a buscar a alguien que me diera cariño porque me sentía demasiado sola. 

No entiendo por qué tengo que estar pensando en esto. No debería hacerlo. No puedo permitirme seguir pensando en todo esto una y otra vez, constantemente desde hace 4 meses. Noches en vela pensando en todo esto. Noches que he perdido comiéndome la cabeza por algo que ya carece de valor. Noches en las que sigo pensando que debo seguir adelante, en seguir pensando en acabar la carrera. Noches en las que no duermo porque los recuerdos pesan demasiado. Recuerdos que creía almacenados en algún sitio, guardando polvo en alguna estantería de mi subconsciente. 


No quiero seguir así, no puedo permitírmelo. Supuestamente estoy en la flor de la vida, viviendo un momento único que nunca volveré a ver. Quiero dejar de pensar en esto, de seguir comiéndome el coco por las noches por lo que hubo y pudo ser o no ser. Quiero pensar en ello de vez en cuando pero como algo bueno, no como un recuerdo que pese. Y creo que no voy por el mejor camino.

Tengo que ser fuerte, tengo que repetirme a mí misma que no puedo seguir así. Tengo sueños, aspiraciones, muchas cosas por hacer, y desgraciadamente poca vida por delante. No debo (ni quiero) seguir anclada en el pasado. Tengo que seguir delante. Y lo haré, aunque tenga que borrarte de mi vista (y de mi vida) durante un tiempo. Helsinki es una oportunidad de poder cambiarlo todo. Y creo que no la desaprovecharé.

No quiero que esto se tomen como unas disculpas, simplemente son... Cosas. Pienso demasiado sobre todo y luego pasa esto. Es un simple desahogo, ya está. No le busquéis los tres pies al gato porque esto no lo tiene. Es lo que pienso ahora mismo, y ya está. Me cuesta recuperarme de los golpes, en gereral de todo. Si habéis conseguido llegar hasta aquí, enhorabuena. No creo que todo el mundo pueda leerse esto sin abandonarlo. En fin, que me rallo mucho y tal.

Son las 2.18 de la madrugada, mañana tengo mi último examen de 2º de carrera y no tengo ni un ápice de sueño. Que alguien se apiade de mí mañana. Y de nuevo os doy las gracias a los valientes que se leen estos tochos. Se os quiere.

martes, 26 de junio de 2012

Nuevo nombre para el blog

Bueno, ya por fin me he decidido por los nuevos nombres para el blog, y como me gustan todos, pues quiero que me ayudéis, por eso he puesto una encuesta con los posibles nombres arriba del todo. Podéis elegir varias respuestas; aunque eso sí, me gustaría que por favor comentaráis en la entrada y me digáis cuál (o cuáles) habéis votado. 

Las opciones son estas:

· Vaati no Densetsu, es decir, que se quede igual.
· Paradiso
· Cajón de Sastre
· Efecto Mariposa
· Motionless Harmony (Armonía inmóvil)

También me he cambiado el nombre; he dejado de tener un nombre tan largo y he pasado a M. Scarlet, más sencillo, y que me pega un poco más conmigo. 

¡Espero vuestros votos y comentarios!

20

Dentro de unos meses cumpliré 20 años. Todo normal hasta ahí. 

Desde hace unos meses, desde que mi ex y yo lo dejamos, no he dejado de pensar en infinidad de cosas del tipo ¿qué va a ser de mi vida cuando vaya a Helsinki? ¿Qué va a pasar cuando vuelva? ¿Volveré muy cambiada?; sin embargo, también me han entrado de hacer muchísimas cosas: salir, emborracharme, hacer fotos, cosplay, leer, dibujar, escribir como si no hubiera mañana... Y eso me ha hecho replantearme muchas cosas. Siento como si desde que hubiese llegado a la universidad mi vida hubiese empezado de verdad, como si hubiese desperdiciado los 18 años anteriores. Como si no tuviese nada que contar sobre mi pasado. Y es que en el fondo no tengo prácticamente nada que contar, salvo aquellos episodios que ocuparon prácticamente toda mi adolescencia. Hechos sin los que probablemente hoy no estaría planteándome esto.

Sin embargo, en parte lo agradezco. Sigo pensando en el daño que me hicieron, pero también en todo lo que he aprendido de ello, y el valor y la fuerza que he ido consiguiendo a lo largo del tiempo. Y por toda esa gente que he conocido.

Pero me siguen dando miedo muchas cosas, entre ellas el marcharme a Helsinki. Voy a estar en un país con un contraste brutal con España, sin luz, sin sol... Y sin amigos. Todos se quedan aquí. Y una parte de ella también se quedará aquí, mientras que la otra estará allí, entre nieve, auroras boreales y páramos helados. Y me da miedo volver cambiada, el mirarme al espejo y ser incapaz de reconocerme.

Supongo que todo cambio tiene sus ventajas, pero todavía no he sido capaz de encontrárselo a este. He ansiado esta beca desde que estaba en bachillerato, y ahora, a menos de dos meses para irme allí, tengo un miedo terrible. Siempre me han dicho que los cambios no se tienen que tomar como amenaza, sino como algo bueno. Pero no he podido ver lo bueno de esto. No sé cómo me afectará.

Sí que he pensado que al irme romperé prácticamente todos mis esquemas. Romper lazos, relaciones, hojas... Romper con todo. Me da miedo ir, estar bien, libre, y no querer volver, no encajar cuando vuelva definitivamente. Seguir siendo yo, pero sin serlo. Supongo que esos miedos son típicos. 

Pero hay una cosa que tengo muy clara: tengo 20 años, estoy más viva que nunca, con muchísimas ganas de hacer todo lo que llevo queriendo hacer desde hace mucho tiempo. Quiero darle un vuelco a mi vida, quedarme sin aliento las veces que haga falta por vivir las cosas que me quedan por vivir, ir, venir, disfrutar, pasármelo bien, llorar si hace falta. Estoy mejor que nunca, y no voy a consentir perdérmelo; ya me he perdido bastantes cosas como para preocuparme ahora por otras. No. Soy consciente de la edad que tengo, que el tiempo es efímero y mis sueños infinitos.

Y mientras siga viva, cumpliré todos los que pueda y me sacaré todas las espinitas que pueda. 

Vivir, señores, vivir. Esto era lo que necesitaba.